martes, 12 de abril de 2011

HIMNO HOMÉRICO A DEMETER

El himno a Demeter ha sido datado en el siglo VI a.C. Esta diosa, de la agricultura y protectora del matrimonio era representada junto a su hija Persefone. Ambas, son las figuras centrales de los Misterios Eleusinos. Este himno nos da a conocer la base ritual sobre estos misterios y la iniciación que debían de pasar los neofitos.



HIMNO HOMÉRICO A DEMETER







Comienzo a cantar a Deméter de hermosa cabellera, venerable diosa, a ella y a su hija, de gráciles tobillos, a la que Aidoneo raptó _ y Zeus resonante, de voz de largo alcance, lo permitió_ cuando, lejos de Deméter, de espada de oro, que produce espléndidos frutos, jugaba junto con las hijas de Océano, de estrecha cintura, y cogía flores: rosas, flor del azafrán, y también hermosas violetas, en una suave pradera, y lirios, y también jacinto, y narciso que, como trampa, hizo brotar para la joven de tez fresca Gea, por voluntad de Zeus, para dar gusto al que acoge a muchos, maravilla resplandeciente, asombro de ver para todos, tanto para los dioses inmortales como para los hombres mortales.

De su raíz cien brotes nacieron, extraordinaria fragancia, y todo el amplio cielo en lo más alto y la tierra entera se regocijaron, y también el salado oleaje del mar.

En ese momento, ella, asombrada, extendió sus dos brazos para coger el bello juguete, la tierra de anchos caminos se abrió en la llanura de Nisa, y el soberano que acoge a muchos se precipitó sobre ella con sus caballos inmortales, el hijo de Crono, el de muchos nombres.

Y una vez que se apoderó de ella, contra su voluntad, en su carro de oro se la llevó, entre lamentos. Y entonces gritó hacia lo alto con su voz llamando a su padre el excelso e insigne Crónida.

Pero ninguno de los inmortales ni de los hombres mortales oyó su voz, ni los olivos de espléndios frutos; únicamente la joven hija de Perses, prudente, la oyó desde su cueva, Hécate de resplandeciente velo, y el soberano Helios, hijo ilustre de Hiperión, cuando la joven llamaba a su padre Crónida”.



“Así habló. Y sonrió el señor de los muertos, Aidoneo, con un gesto de sus cejas, y no desobedeció la orden del soberano Zeus, sino que apresuradamente exhortó a la prudente Perséfone:

-ve, Perséfone, junto a tu madre de oscuro peplo guardando en tu pecho un temple y un ánimo benévolos, y no te aflijas en exceso más que los demás. De entre los inmortales, no seré un esposo inadecuado para tí, hermano mismo del padre Zeus. Cuando estés aquí gobernarás a cuantos viven y se arrastran, poseerás los máximos honores de entre los inmortales, y habrá un castigo eterno para los que te ofendan, quienes no aplaquen tu ánimo realizando sacrificios piadosamente, presentándote justas ofrendas.

Así habló. Se contentó la muy prudente Perséfone y rápidamente se levantó de alegría. Pero él, furtivamente, le dio un grano de granada dulce como la miel para que se lo comiera tras mirar a su alrededor, para que no permaneciera por siempre allí, junto a la venerable Deméter de oscuro peplo”.



“Hija, ¿no [...] algún alimento [...]? Dímelo [...] pues en ese caso, ya de regreso [...] junto a mí y junto a tu padre [el crónida que amontona las nubes] vivirías venerada entre todos los inmortales. Pero si escapaste […] yendo de nuevo …. bajo[…] vivirás la tercera parte del año, y las otras dos partes junto a mí y [los demás dioses inmortales] de manera que, cuando la tierra rebrote con olorosas flores primaverales diversas, entonces de la sombría oscuridad de nuevo subirás , maravilla para los dioses y los hombres mortales”.


Extraido de: 

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